¿Sólo 100 años de #patriarcado?

Mié, 27/02/2019
Hypatia de AlejandríaA la Dorotea y a la Marcela, de Cervantes,
a Marie Curie, a Hypathia, a Rosa Park, a Hedy Lamarr,
a María Pita, a Agustina de Aragón, Isabel la Católica, a Agripina,
a Isabel I de Inglaterra, a Catalina II la Grande,
a las mujeres buenas y a las mujeres malas,
pero dueñas de su destino.

La historia está plagada de mujeres llenas de coraje, libres e independientes, algunas de ellas supieron estar a la altura de sus tiempos, otras, a pesar de ellas mismas, fueron capaces de imponer sus reglas con mano dura. Los grandes medios de comunicación y la literatura imperante nos hacen llegar la imagen de un prolongado tiempo oscuro de siglos de opresión hacia la mujer, un período que vino a terminar a finales del siglo pasado, con la liberación feminista - A este respecto, recomiendo una mirada crítica sobre la película “María Estuardo, reina de Escocia”, plagada de clichés inclusivos, de falsa fragilidad femenina, de maldad masculina y de graves errores históricos, donde, por ejemplo, se nos muestra a una nobleza negra en una época que fue la más dura del tráfico de esclavos hacia américa. No podían faltar tampoco la asistente japonesa o la reivindicación de la libertad sexual LGTBI-. Y es que, la historia la escriben siempre los vencedores… y hoy en día vence el dinero, por encima de los gobiernos.

El patriarcado es un concepto que está de moda, se trata de un término tan difuso que su sola mención basta para atajar cualquier argumento contrario al pensamiento único dominante: la igualdad feminista.

El patriarcado es un concepto que está de moda, se trata de un término tan difuso que su sola mención basta para atajar cualquier argumento contrario al pensamiento único dominante: la igualdad feminista. Pero, ¿alguien se ha molestado en revisar los archivos históricos en la búsqueda del origen del patriarcado? 

Me he topado con dos investigadores que han hecho un gran trabajo al respecto. María Prado Esteban y Félix Rodrigo Mora. En su libro “Feminicidio o autoconstrucción de la mujer” - que ya no podrán encontrar en librerías, por haber sufrido escraches en sus canales de distribución- los autores, después de un arduo trabajo de investigación documental, llegan a una sorprendente conclusión: el patriarcado nació con la revolución francesa, y no se impone en España hasta 1868. Esto acortaría su duración a un periodo de unos 100 años. No quiero extenderme en el conjunto de esta investigación histórica, pues me interesan más algunos de los muchos detalles documentados por los autores. Me limitaré a hacer una breve síntesis del desarrollo histórico del patriarcado en España, según lo expone la obra:

La revolución francesa no fue una revolución popular sino promovida por la burguesía contra la realeza y excluyó al pueblo llano y a las mujeres. Se trata de una revolución profundamente misógina -Olympe de Gouges fue guillotinada por proclamar “Los derechos de la mujer y la ciudadana”-. Fruto de esta revolución fue el imperio napoleónico que, a pesar de ser una dictadura, fue capaz de extender los ideales revolucionarios por toda Europa.

¿Sólo 100 años de patriarcado?La mayor herencia legislativa de Napoleón fue su “Código Civil Napoleónico”, de 1804, copiado en muchos países, también en España. En su art. 214 establece que “El marido debe protección a la mujer y la mujer obediencia al marido”, este intercambio, forzado por la norma legal, es la clave del patriarcado. En la España convulsa del siglo XIX, el Código Civil español no pudo ser aplicado como norma hasta el reinado de Isabel II, siendo justamente una mujer la que promueve el imperio de las reglas patriarcales que logran imponerse al derecho consuetudinario de las comunidades, tras sucesivas revoluciones.

El derecho consuetudinario, profundamente arraigado en España desde la invasión visigoda, convivió durante siglos en la España Imperial junto a las leyes de la realeza, leyes que dirigían los destinos del imperio, pero no la vida diaria de la plebe. Se trata de un derecho de consenso, regulado por la asamblea de sabios, normalmente ancianos, y que atañe específicamente a los asuntos de convivencia y gestión de lo comunal. El triunfo del Código Civil supuso el fin del derecho consuetudinario, a pesar de la oposición del pueblo, hombres y mujeres, iguales entre sí -aunque inferiores a la nobleza- que lucharon de la mano frente a esta imposición. Se trata pues, de un patriarcado que viene impuesto por las clases dominantes como herramienta de poder y dominio. 

Pero, ¿como era la vida en España antes del patriarcado? En el libro citado abundan los ejemplos documentados, pero me ha llamado especialmente la atención el análisis de los textos del Quijote. Estamos hablando del siglo XVI y en la novela de Cervantes las mujeres, tanto las letradas como las iletradas, las del pueblo llano como la aristócratas, tienen un discurso propio, hablan por sí mismas, con naturalidad, ingenio, talento y sobre todo, ocupan un lugar social respetado y concreto, que no está segregado del lugar masculino. Vayamos a ello.

La hermosa Dorotea - El QuijoteDorotea es el prototipo de la mujer fuerte de El Quijote, por su hermosura, su inteligencia y su autoridad moral. Segura de sí misma y rotunda en su discurso. Cuando habla de sus padres les manifiesta un profundo amor y afirma “que ellos me casarían con quien yo más gustase”. Es Dorotea la que decide tener relaciones sexuales con el noble don Fernando a quien espeta “en tanto me estimo yo, villana y labradora, como tú Señor y caballero. Conmigo no ha de ser de ningún efecto tus fuerzas, ni han de tener valor tus riquezas, ni tus palabras han de poder engañarme, y tus suspiros y lágrimas enternecerme.”

El abrumado caballero, que juega a ser un tenorio engañador, sólo podrá declarar al final: “Venciste, hermosa Dorotea, venciste; porque no es posible tener ánimo para negar tantas verdades juntas “.

Tan resuelta y decidida como Dorotea, se nos presenta Marcela que, aunque “su tío y todos los del pueblo se lo desaconsejaban, dio a irse al campo con las demás zagalas del lugar y dio en guardar su mesmo ganado”. Es de destacar que en el siglo XVI y XVII abundaban las mujeres dedicadas a la ganadería transhumante, bregadas en el el viaje a la intemperie y en los duros negocios de las ferias de ganado, llenos de trampas y trucos, donde ellas se medían en igualdad de condiciones con los hombres. 

Marcela hace en el libro de Cervantes un discurso sobre la libertad y el amor que tiene contenido y envergadura filosófica: “el verdadero amor no se divide y ha de ser voluntario y no forzoso (...) tengo libre condición y no gusto de sujetarme a nadie”. Se trata de un discurso que hace ante un grupo de hombres que escuchan con un respeto que no es fingido ni de cortesía, sino un respeto auténtico.

Son mujeres soberanas, enérgicas y hasta soberbias en defensa de sus libertades, no buscan protección, no demandan privilegios, son mujeres fuertes, espontáneas, despiertas y avispadas en la brega de la vida.

Las mujeres en Cervantes, todas sin excepción, Dorotea, Marcela, Zoraida la mora, Altisidora, etc. son mujeres soberanas, enérgicas y hasta soberbias en defensa de sus libertades, no buscan protección, no demandan privilegios, son mujeres fuertes, espontáneas, despiertas y avispadas en la brega de la vida. Tal vez sea esta la razón por la cual, en 1595, un sacerdote italiano de viaje por España escribiera estas líneas: “Las españolas son muy animadas por la gran libertad de la que disfrutan (...) hablan bien y son prontas a la réplica; tienen, sin embargo, tanta libertad que a veces parece exceden el signo de la modestia y el término de la honestidad”. Patriarcado en estado puro.

La hermosa Dorotea - El QuijoteContrastan estos aportes documentales con el patriarcado que está de moda, el “shazam” del feminismo, el abracadabra actual que todo lo puede frente a cualquier argumento. El patriarcado como cualidad por la que el hombre es opresor por el mero hecho de serlo mientras a la mujer se la relega a la condición de víctima. Ese patriarcado que se utiliza como ese fantasma que nadie ve y que sin embargo se halla en todas partes, que es uno y trino, como el espíritu santo. Esos tiempos ya pasaron, occidente ya no le debe nada a nadie. Por eso hoy, ante la proximidad del día de la mujer, ¡Brindo por esas mujeres libres del patriarcado y de sus secuelas!

Pedro Romero