Sobre las 200 medidas contra las violencias machistas

Jue, 14/12/2017

Sobre las 200 medidas contra las violencias machistasTras 12 años de funcionamiento de todo este sistema descrito anteriormente y que encuentra su cobertura legal en la LIVG, las cifras de mujeres muertas no han variado de manera significativa, lo que demuestra la ineficacia de esta ley para cumplir sus objetivos declarados.  Si en algo podemos estar de acuerdo con el feminismo institucional (ese que ejerce de lobby y dirige las políticas de género y las subvenciones) es que la LIVG no funciona.  Sin embargo ese lobby feminista considera que la solución pasa por endurecer todavía más este tipo de medidas contra los derechos humanos del hombre.

Nosotros afirmamos que es preciso volver al marco de le legalidad y la defensa los derechos humanos fundamentales para poder realizar un enfoque efectivo de la lucha contra la violencia intrafamiliar, que es aquella que sucede en el seno familiar, la ejerza quien la ejerza, y que no puede estar desgajada en dos ramas distintas, ni mucho menos se puede primar la lucha contra una fracción de la citada violencia. 

La aceptación por parte del Congreso de los Diputados de las medidas propuestas en el informe para el pacto de estado que incluye las 216 medidas contra las violencias machistas supone un duro golpe al estado de derecho y conlleva la instauración de facto de una especie de régimen de apartheid de género en el que existen dos estados en uno solo: un régimen legal para las mujeres y otro inferior para los hombres. Intentaremos desgranar aquí algunas de las medidas más dictatoriales en ese sentido.

Ya hemos estudiado en apartados anteriores el modo en que se manipulan las campañas de violencia de género para presentar al hombre (también al niño y al adolescente) como ser violento y culpable exclusivamente de las actitudes de acoso y maltrato. Las medidas más “inocentes” de este paquete del pacto de estado se refieren a campañas escolares, y no hacen sino profundizar en este sistema de adoctrinamiento y control, ante el cual se quedan en pañales las acciones promovidas por la inquisición o la iglesia católica en sus épocas históricas más radicales, las 200 medidas profundizan también en el modo de poner a los medios de comunicación aún más al servicio de esta ideología, pero no vamos a extendernos en esos puntos, que aun siendo graves, parecen un juego de niños si los comparamos con otras de las medidas aprobadas, mayormente promovidas por la Asociación de Mujeres Juristas Themis - antes nombrada cuando nos referíamos a la estructura de asociaciones que dirigen las políticas de género y su financiación multimillonaria en España-. Vamos a prestar atención a alguna de las medidas más radicales contenidas en el citado pacto.

Medida 84.: Ampliar el concepto de violencia de género a todos los tipos de violencia contra las mujeres contenidos en el Convenio de Estambul.

La aplicación práctica de esta medida sería el hecho de que el concepto de violencia de género dejaría de definirse en su marco original, para el que surgió y fue creado, que es el de la violencia en el seno de una relación de pareja, para extenderse a todos los ámbitos sociales. Es decir, el hombre deja de tener presunción de inocencia ante la denuncia de una mujer, en el ámbito que sea, no sólo en el familiar. Este es una de las bases del futuro régimen de apartheid de género que se está gestando en España. El hombre tendrá que callar ante cualquier abuso cometido por una mujer para evitar ser denunciado por violencia de género.

Medida 127. Estudiar el actual sistema de ayudas de la Renta Activa de Inserción y del artículo 27 de la Ley Orgánica 1/2004, para mejorar la situación de las mujeres víctimas sin empleo, y evaluar su sustitución por un subsidio de desempleo de seis meses de duración, que se ampliará por periodos semestrales prorrogables, siempre que las personas beneficiarias continuaran cumpliendo con los requisitos para continuar percibiéndolo. Estas ayudas se financiarán con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. 

Esto significa que la RAI podrá ser sustituida por un paro de 6 meses renovables en beneficio de la denunciante. Teniendo en cuenta la situación de crisis de la economía española y loa altos índices de paro lo que se está incentivando es la “compra-venta” de derechos humanos fundamentales como el de la presunción de inocencia, que pasan a ser mercancía con la que la mujer puede obtener el sustento, le basta con denunciar.

Medida 62: Introducir en la LO 1/2004 las modificaciones necesarias relativas a los títulos de acreditación, con expresión de sus límites y duración. El reconocimiento de esa condición no se supeditará necesariamente a la interposición de denuncia.

Esto quiere decir que, sin mediar denuncia, y sólo con las manifestaciones de una mujer, ésta pasará automáticamente a adquirir la condición de víctima. Para que una mujer adquiera la condición de víctima, es preciso que hay un agresor, lo que significa avanzar un paso más en la en la discriminación y en las injusticias promovidas por la LIVG, que merced a la falta de presunción de inocencia, impedía un juicio justo. Ahora gracias a esta medida número 62, ni siquiera hará falta un juicio par que un hombre sea declarado culpable. No existe ningún país, ni democrático, ni no democrático en el que la “justicia” se desarrolle de este modo.

Es nuestro deber denunciar los abusos de la LIVG y de las 216 medidas contra las violencias machistas que tan sólo nos conducen a la abolición del estado democrático siendo sustituido este por un apartheid de género. Para terminar les dejo con un anuncio publicado en un periódico local, en el que una mujer en un momento de arrebato hizo uso de los mecanismos que el estado pone en su mano para cometer injusticias contra el hombre y la familia, los niños sobre todo), ella estuvo tan arrepentida de sus actos que se vio en la necesidad de declararlo públicamente, es un ejemplo plausible de la fractura afectiva a la que se dirige nuestra sociedad de la mano de la ideología de género y su implementación legal en España.

Sobre las 200 medidas contra las violencias machistas