Demografía, Inmigración y Tercera Edad

DEMOGRAFÍA E INMIGRACIÓN (ANÁLISIS INTRODUCTORIO)

Demografía Inmigración y Tercera EdadEl fenómeno de la inmigración ha ido cobrando cada vez más importancia en nuestro país con el paso de los años. Según el INE, en 2017 residían en España 4,46 millones de inmigrantes, de un total de 46,5 millones de personas. Durante el boom económico español de 2002 a 2008 llegaron al país casi 5 millones de personas, y colocaron el porcentaje por encima del 12%. Con la crisis, muchos de ellos regresaron a sus países. Pero las expectativas para los próximos años son de crecimiento. La inmigración por sí misma no se puede abordar de manera aislada, es preciso contemplarla circunscrita a las condiciones sociales y demográficas actuales de nuestro país, así como de los países nuestro entorno geográfico.

Los pilares a tener en cuenta para abordar el problema son; los propios flujos migratorios; la demografía; el mercado de trabajo; así como la situación económica y política en los países de origen.

Aspectos geográficos, el entorno europeo:

Cualquier política migratoria española ha de contar con el marco de la política migratoria europea. Se hace necesario profundizar en este marco regulador para conseguir un manejo común de los flujos migratorios dentro del respeto a los valores y derechos que defiende la Unión Europea y el Derecho Internacional. Después de Schengen, la realidad geográfica y política de la propia Unión Europea ha convertido a Europa en un espacio único donde se mueven con libertad empresas, mercancías y personas, configurando un mercado laboral único.

Respecto a la política migratoria europea actual, destacar que ésta gira en torno al convenio de Dublín III, con una línea principal: la que define los países que deben hacerse responsables de la acogida, de la tramitación de la documentación, así como de su estudio para la aceptación o no de las personas recién llegadas. Este convenio ha establecido que la responsabilidad recae en el primer país de llegada, que siempre suele ser un país de frontera. En cierto modo el convenio de Dublín contradice los acuerdos de Schengen, creando nuevamente espacios limitados para el tránsito de personas en el seno de la unión europea. Es un hecho que los flujos de migración en Europa proceden mayormente de África y Oriente Medio, siendo tres los principales países de frontera, por su proximidad a estas zonas geográficas: España, Italia y Grecia.

Un referente ideal de las estrategias migratorias es la política llevada a cabo por países receptores de inmigrantes como Australia o Canadá. Estos países, que no están próximos a otros con dificultades económicas, tienen la capacidad de regular sus flujos migratorios diseñándolos para atender las necesidades futuras de su tejido productivo, intelectual y empresarial.

Aspectos económicos, los países en desarrollo:

La política migratoria de Europa no debe limitarse al control de fronteras y a la determinación de cuotas de refugiados e inmigrantes, Europa, como entidad política que representa a los países desarrollados, debe implicarse profundamente en la pacificación y en el desarrollo económico y democrático de los países de nuestro entorno, hasta conseguir mitigar completamente la urgencia social en la zona.

Actualmente el dinero no se destina al desarrollo de estas economías, sino más bien a utilizar los países limítrofes como policía mediante un pago anual. 130 millones de euros han sido ya destinados a convertir a Libia en un muro antiinmigración, financiando a una de las milicias de este país sin estado. 3.000 millones de euros se han destinado a Turquía para contener a los refugiados sirios y otros 50 millones a Marruecos para que haga de policía migratoria. Este tipo de políticas no atiende a la raíz del problema, y a la larga sale más caro que las verdaderamente destinadas al desarrollo y pacificación regional. Desviar progresivamente los fondos destinados a contención para invertirlos en desarrollo de los países frontera, disminuirá su situación de emergencia social y permitirá a Europa mayor libertad hacia un diseño migratorio sin la presión de las entradas irregulares, un diseño migratorio que potencie y solvente las necesidades futuras de una población europea y que se adapte a la realidad inevitable de los futuros flujos migratorios que todos los estudios demográficos anticipan a medio-largo plazo.

Este diseño poblacional debe ir acompañado de políticas de integración cultural que ayuden a preservar la identidad cultural de los países europeos, políticas de incremento de la natalidad que permitan un sistema social sostenible en el tiempo, así como políticas efectivas de empleo.

Ministerio de Demografía, Familia y 3ª EdadAspectos demográficos

Según datos del INE, España posee un indicador de la fecundidad de 1,33 hijos, que de hecho supone un crecimiento negativo de la población española -en el año 1960, en España las mujeres tenían un promedio de 2,86 descendientes-. Una baja tasa de fecundidad, combinada con una baja llegada de población inmigrante -en relación con las necesidades demográficas actuales- y sumada sobre todo a la mejora (alargamiento) de la esperanza de vida, han llevado al Instituto Nacional de Estadística (INE) a proyectar que, dentro de 50 años, España habrá perdido al menos 5,4 millones de habitantes, del total de los 43,86 millones de habitantes actuales pasaremos a 38,46. La proporción de mayores de 80 años se multiplicará por tres, hasta el 18,1%, y la de quienes superen los 65 se duplicará, hasta representar un 35,7% del total.

Las principales consecuencias negativas de esta evolución demográfica van a ser mayormente dos, la disminución de la población española en edad laboral, y el envejecimiento de la población. Ambas circunstancias influirán directamente sobre los sistemas de protección estatal: los ingresos de la seguridad social, el gasto sanitario, las pensiones y la edad de jubilación. En el año 2050 sólo Japón superará a España en envejecimiento. La edad media de la población española pasará de los 43,2 años actuales a los 52,3.

La natalidad. Leyes españolas

Ya hemos visto como la baja tasa de fecundidad en España está provocando una crisis demográfica que es preciso aliviar. La tasa actual de fecundidad es de 1,3 hijos, y sigue en caída. La incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral sin que se produjera en paralelo una reorganización social de los cuidados, la precarización del trabajo y las dificultades para acceder a una vivienda son algunas de las causas de esta evolución. Además de estas circunstancias socio económicas, la actual legislación española desprotege a la familia y desincentiva intencionadamente a la maternidad. Nos faltan verdaderos sistemas de protección a la natalidad, tanto en lo referente a los cuidados como a la atención específica de las necesidades de la infancia. Especialmente graves son las consecuencias de las leyes basadas en la ideología de género como la Ley Integral de Violencia de Género. Se trata de leyes que no han dado solución al problema de la violencia en el seno familiar, generando en cambio una guerra de sexos, y provocando una gran polarización social además de muchas injusticias y una gran destrucción familiar, afectando a la aniquilación de todo lo afectivo que nos define como sociedad. Obsérvese que la población española actual -46,55 millones a junio de 2017- se había ido incrementando durante décadas: durante último medio siglo, ganó 13,6 millones de personas, sin embargo, esta tendencia al alza se truncó en el año 2011, desde entonces, la cifra de habitantes va a menos. La LIVG se aprobó a finales de 2004.

La emigración española hacia el extranjero

Inmigración y EmigraciónEl problema de la caída demográfica por causa de la natalidad se ve agravado por el de la emigración española. La recesión económica que comenzó en el 2008 y de la que aún quedan secuelas provocó una oleada de emigración, son principalmente personas jóvenes (entre 28 y 45 años) en búsqueda de empleo en distintas partes del mundo, aunque los destinos preferidos son Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos. Según estadísticas oficiales, más de 62 mil españoles emigraron al extranjero en 2011.

La cifra se ha ido incrementado desde 2012. Por ejemplo, en el primer trimestre de 2012, más de 27 mil españoles emigraron. Más del doble de los que tomaron la misma decisión en el primer trimestre del 2011 (12.850 personas). La cifra no paró de crecer durante los ejercicios posteriores hasta situarse en 2,40 millones de personas a 1 de enero de 2017, lo que supone el nivel más elevado de la serie histórica. Un 67% de los españoles en el extranjero no son nacidos en España, sino nacionalizados que han regresado a sus países de origen.

Dentro de estas tasas de emigración, tiene especial relevancia la denominada “fuga de cerebros”, investigadores que no han hallado el sostén científico ni el apoyo del estado para llevar a cabo sus investigaciones.

La integración Social

Todos los análisis anuncian que la inmigración es un fenómeno que ha venido para quedarse. A finales de 2017, el mismo Banco de España difundió un estudio según el cual Alemania, Francia, Italia y España “acapararían el mayor flujo de inmigrantes entre los países desarrollados”, que según sus cálculos se duplicará entre 2010 y 2050.

Es preciso estar preparado para estas previsiones, y mantener este fenómeno social lo más controlado posible, por lo que el gran desafío es su integración en nuestra cultura. Sería conveniente regular objetivos de integración mínimos, en especial en áreas tales como la inclusión legal, las competencias lingüísticas, el conocimiento de nociones básicas sobre la Constitución, pero también en la educación, la sanidad, los servicios sociales, el mercado de trabajo y la vivienda.

Por todo esto Igualdad Real aboga por una política de inmigración reglada y propone las siguientes medidas:

INMIGRACIÓN:

44- Queremos crear un “Ministerio de Demografía, Inmigración y Tercera Edad”, que trabaje conjuntamente con el Ministerio de Familia -cuya creación también proponemos- y con el Ministerio de Trabajo, para diseñar políticas de estabilidad demográfica y laboral a medio y largo plazo.

45- Queremos crear un eje común para negociar los convenios y acuerdos sobre políticas migratorias europeas, un eje compuesto por España, Italia y Grecia, países de frontera de la inmigración, para modificar los acuerdos Dublín_III, de manera que Europa asuma que entrar en España, Italia o Grecia es entrar en la Unión Europea, haciendo valer Schengen. El objetivo es hacer de la inmigración un asunto europeo, que requiera soluciones europeas.

46- Defendemos el refuerzo de la capacidad operativa a la agencia europea FRONTEX para dotarla de mayores medios y competencias en base a la cooperación permanente de todos los Estados miembros. El primer paso para transformar la inmigración irregular en inmigración regulada y planificada es el control efectivo de fronteras.

47- Pretendemos establecer un “Plan Marshall africano”, que incluya medidas de fomento económico vinculadas a la calidad democrática de los países.

48- Creemos necesario diseñar políticas de empleo a largo plazo, en consecuencia, en lugar de centrarse en qué empleos ofrecer para contratación en el extranjero, se debería tomar en consideración el volumen más deseable de población activa, junto con consideraciones acerca del crecimiento económico, del crecimiento de la población, de las previsiones de desempleo y de los recursos necesarios para atender a la población inmigrada.

EMIGRACIÓN

La crisis económica ha tenido como consecuencia una emigración española hacia el extranjero. Crear las condiciones económicas adecuadas para el retorno de la inmigración es una responsabilidad ineludible del gobierno.

49- Queremos prestar atención especial a la “fuga de cerebros”, estableciendo una agencia de detección de candidatos investigadores en España, para brindarles las condiciones idóneas de manera que puedan desarrollar su trabajo en nuestro país, creando tejido productivo y desarrollo I+D+i.

Tercera EdadTERCERA EDAD

La población mayor de 65 años llegará en 2050 a alcanzar el porcentaje del 35%. Esto requiere de una política activa para adaptarnos a la futura situación demográfica. Es necesaria no sólo la asignación de recursos económicos destinados a resolver el problema, así como la aplicación de medidas imaginativas que consigan transformar un problema en una oportunidad, para evitar en el futuro una quiebra del estado de bienestar.

50- Queremos crear un Instituto de Hipoteca Inversa para la Tercera Edad. Aquellas personas mayores que deseen cubrir sus atenciones en la edad senil pueden contratar con el Instituto una hipoteca inversa. El contratante de la hipoteca inversa podrá optar -dependiendo de su grado de autonomía - por recibir una asignación mensual que él mismo gestionaría, por ingresar directamente en la red de residencias del Instituto. Todo ello sin menoscabo del resto de la red de residencias y servicios de titularidad estatal.

51- Queremos fomentar la prolongación voluntaria de la actividad laboral de los jubilados. Para paliar el efecto del pago de las pensiones en un país como España con poca población activa, proponemos flexibilizar la edad de jubilación de manera voluntaria, de tal modo que los trabajadores jubilables puedan decidir prolongar su actividad laboral. Para ello se incentivarán este tipo de contratos en las empresas. La actividad desarrollada no tiene por qué ser la misma actividad que se realizaba con anterioridad a la edad de jubilación sino que podrá ser de menor responsabilidad.

52- Queremos crear el “Instituto Nacional para la Repoblación”, dedicado a implementar propuestas concretas para la repoblación efectiva y sustentable de las zonas deshabitadas de la geografía española. España posee el mayor desierto demográfico de Europa. La recuperación de pueblos casi deshabitados dotándolos de conectividad Internet y estructura económica alternativa puede ser una solución viable para la reducción del paro y la dependencia social en las grandes ciudades, invirtiendo los procesos migratorios, que comenzarían a ser desde las ciudades al “campo tecnificado"